Historia de los elementos
Los 1º intentos de relación los elementos químicos entre sí con vistas a realizar una clasificación de los mismos se debieron al médico británico W. Prout (1785-1850 ) quién supuso que los elementos eran el resultado de la condensación de átomos de hidrogeno, por lo que sus pesos atómicos deberían ser múltiplos de éste. Tal hipótesis fue rechazada debido a las mediaciones efectuadas por Berzelius, que confirmaron la corrección de algunos pesos
atómicos no enteros (como los del cloro).
En 1851 el físico francés J.B Dumas observó que ciertos grupos de elementos (triadas) poseían propiedades muy parecidas (como que el peso atómico del elemento central era la semisuma de los correspondientes a los extremos). En 1862 , el químico también francés, A.E. Beguyen de Chancourtoois (1820-1886) propuso una clasificación de los elementos basada en la ordenación creciente de los pesos atómicos y las otras propiedades de los
elementos. Un paso más, y muy importante, fue el dado en 1863 por el químico británico
Jar Newlands (1838- 1898) con su ley de las octavas: ordenados crecientemente los elementos con respecto a su peso atómico el octavo elemento tiene propiedades muy parecidas al primero; el noveno al segundo,
etc., igual que ocurre con las notas de la escala musical. A partir del calcio se pierde la periodicidad; Newlands no supo superar las dificultades que se presentaban (porque partía del supuesto implícito de que se conocían todos los elementos existentes) y, por ello, su ley no fue aceptada plenamente. El químico ruso Dmitri Mendeléiev propuso la tabla periódica de los elementos, que agrupaba a éstos en filas y columnas según sus propiedades químicas, inicialmente, los elementos fueron ordenados por su masa atómica. A mediados del siglo XIX, cuando Mendeléiev hizo esta clasificación, se desconocían muchos elementos; los siguientes descubrimientos completaron la
tabla, que ahora está ordenada según el número de atómico de los elementos ( el número de protones que contienen).
atómicos no enteros (como los del cloro).
En 1851 el físico francés J.B Dumas observó que ciertos grupos de elementos (triadas) poseían propiedades muy parecidas (como que el peso atómico del elemento central era la semisuma de los correspondientes a los extremos). En 1862 , el químico también francés, A.E. Beguyen de Chancourtoois (1820-1886) propuso una clasificación de los elementos basada en la ordenación creciente de los pesos atómicos y las otras propiedades de los
elementos. Un paso más, y muy importante, fue el dado en 1863 por el químico británico
Jar Newlands (1838- 1898) con su ley de las octavas: ordenados crecientemente los elementos con respecto a su peso atómico el octavo elemento tiene propiedades muy parecidas al primero; el noveno al segundo,
etc., igual que ocurre con las notas de la escala musical. A partir del calcio se pierde la periodicidad; Newlands no supo superar las dificultades que se presentaban (porque partía del supuesto implícito de que se conocían todos los elementos existentes) y, por ello, su ley no fue aceptada plenamente. El químico ruso Dmitri Mendeléiev propuso la tabla periódica de los elementos, que agrupaba a éstos en filas y columnas según sus propiedades químicas, inicialmente, los elementos fueron ordenados por su masa atómica. A mediados del siglo XIX, cuando Mendeléiev hizo esta clasificación, se desconocían muchos elementos; los siguientes descubrimientos completaron la
tabla, que ahora está ordenada según el número de atómico de los elementos ( el número de protones que contienen).
En el centro de investigación nuclear de Dbuna(Rusia) con la colaboración del instituto Paul Scherrer se han encontrado los elementos 115 y 113 de la tabla periodica(de símbolos quimicos(Uut y Uup).Se añaden asi, dos nuevos electos al catalo de elementos quimicos conocidos
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